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[SEFF´11] Crítica Shame; Crónica de una adicción

8,5/10

Para quitarse el sombrero. Si Hunger, nos dejó boquiabiertos, Shame no iba a ser menos. Steve McQueen sorprendió reinventando el cine moderno con su ópera prima, en Shame vuelve a ofrecer lo mejor de sí mismo y de los actores con los que decide trabajar. Si Hunger fue tachada de minoritaria, McQueen ha hecho una obra más perdurable y mucho menos técnica como lo fue su primera película.
Rozando los límites del pacto visual entre espectador y cineasta, Steve McQueen nos narra la peligrosa historia de un adicto al sexo que sacrifica su integridad y la de sus seres queridos por su peligrosa adicción. Con dos interpretaciones absolutamente imprescindibles del actor alemán Michael Fassbender, premiado en Venecia por su papel, y una sorprendente Carey Mulligan, la cinta se convierte en uno de los platos fuertes y de referencia en la Sección Oficial del Sevilla Festival de Cine Europeo.
Sin duda, a lo largo del metraje encontramos diversas referencias al cine de Steve McQueen. No estamos ante una obra voluble o mutada según las querencias de su productora o las apetencias del director. El cine de McQueen es fuerte, duro, directo, cortante. Sus planos y secuencias de larga duración son seña de identidad en la cinematografía del que ya se ha convertido en uno de los cineastas más respetados del continente y de medio mundo. Ya vimos un plano general corto de 17 minutos de duración sin interrupción alguna en Hunger y, en esta ocasión, admiramos una conversación en un restaurante que alcanza los diez minutos así como un travelling por una calle de Nueva York, usado como un rítmico elemento narrativo, que puede llegar a durar tres minutos sin interrupción, salto de eje o cambio de plano.
La película es dura, muy dura y con escenas que revolverán las conciencias más puristas y conservadoras que harán que terminemos por amar u odiar a Michael Fassbender, cuyo papel en la película se ha convertido en uno de los más destacados del año a falta de ver todos los que tenemos pendientes. Por otro lado, la hasta hace poco debutante Carey Mulligan se atreve con el que posiblemente sea el mejor papel de toda su corta carrera. Sin duda, McQueen le ha dado un bautismo de fuego a la joven intérprete con un rol decisivo para el desarrollo del metraje y que, en cierto momento de la trama, provocará un juego con el espectador que terminará por alimentar la complicidad entre el director y los espectadores.
Las referencias a otra película que también levantó ampollas en su época, Eyes Wide Shut, son evidentes. Salvando las distancias, estamos ante una adicción muy complicada de superar y con un desgaste físico y mental absolutamente brutal. Dos vidas acaban por casi destrozarse en este viaje por la indecencia y el lado más oscuro y enfermo del ser humano. Steve McQueen cuenta lo que nadie en la Historia del Cine se ha atrevido a contar. Sabemos de todo sobre las drogas, el tabaco o el alcohol pero sobre el sexo no se ha mostrado nada. Todo ha sido pudor y sexo gratuito. Sin embargo, en Shame estamos ante una prueba fehaciente de que existen adicciones más allá de las conocidas que resultan tan, o más, corrosivas como las usuales.
Shame deja muy mal cuerpo. Es un cúmulo de imágenes que retratan una realidad tan normal como ver amanecer todos los días. Una realidad que ocurre cerca de nosotros y por la que miles de personas en todo el mundo echan a perder su vida. Shame no está hecha para ser admirada por legiones de adolescentes calenturientas ni por papanatas que van al cine a echar un sueño y luego preguntan como absolutos idiotas de qué iba la película. La última obra de Steve McQueen removerá conciencias y las interpretaciones de Fassbender y Mulligan nos recuerdan que todavía existen buenos actores que no se acartonan ante una cámara de cine y dan lo mejor de sí mismos.

[SEFF´11] Crítica Si No Nosotros, ¿Quién?; Las verdades de la Alemania de posguerra

7/10

Asistimos a un capítulo superado de la historiografía de uno de los países más castigados y castigadores de la Historia de la Humanidad. Alemania reflexiona sobre sus propios miedos y sobre su pasado en Si No Nosotros, ¿Quién?, la primera película de ficción del documentalista Andres Veiel y premiada con el Giraldillo de Plata y el premio al Mejor Actor para August Diehl en la presente edición del SEFF´11. Una película que puede ser considerada como una precuela de lo que Uli Edel contó en la gran R.A.F. Facción del Ejército Rojo y que sirvió de ilustración a uno de los momentos más tensos de la Historia reciente de Alemania. Aquel grupo terrorista sembró el pánico en las calles de medio país reclamando la lucha contra el nuevo fascismo encabezado por el capital, traído de la mano de los Estados Unidos.
Andres Veiel tira de documentación, que al fin y al cabo es su especialidad, para reflejar los antecedentes no del líder de la Facción, Andreas Baader, sino de la que fue su mujer, Gudrun Ensslin, interpretada por Lena Lauzemis. Veiel sorprende en esta película que, a ratos puede resultar algo pesada por la gran cantidad de información que vierte a lo largo del metraje y que puede llegar a confundir a un espectador no iniciado en el tema.
Con el Giraldillo de Plata de la edición del Sevilla Festival de Cine Europeo, Si No Nosotros, ¿Quién? se ha reafirmado como una de las películas más fuertes de la Sección Oficial a concurso. Su paso por el Festival de Berlín ya fue el preludio para el moderado éxito de una película confeccionada para ser un documento histórico de un país tan significativo como Alemania.
Andres Veiel ejecuta de manera soberbia los tempos de la película. Si bien en la primera hora de metraje, el protagonista absoluto es el personaje de August Diehl y creemos que la película versará sobre la dualidad ideológica en la que Bernward Vesper navegó durante años. Sin embargo, al llegar a la mitad del metraje observamos como las tornas van cambiando y su director nos muestra como la protagonista femenina encuentra a Andreas Baader y deja a su marido y su hijo para satisfacer sus necesidades de lucha contra el incipiente capitalismo.
El género documental siempre da para contar miles de historias en diferentes épocas que retratan miles de sociedades diversas en un mismo planeta. En esta ocasión, estamos ante una historia de violencia, amor, terrorismo y un manual de la Historia reciente de la Alemania posterior al gobierno de Konrad Adenauer. La extrema izquierda, representada en todos los componentes de la RAF aparecen desdibujadas en una cinta que prefiere contar una historia muy centrada en sus dos protagonistas sin perderse en subtramas absurdas. Andres Veiel consigue inculcar en el espectador diversas imágenes en blanco y negro que ilustran una época muy complicada en un país que ha sufrido tanto como se ha sabido perdonar a sí mismo por tantos errores y crueldades como cometió a lo largo de tantos años. Quizás la grandeza de Alemania radica en que saben hablar sin tapujos de su atronador pasado, algo de lo que deberíamos aprender todos los países en los que seguimos bajo los tópicos y las absurdas definiciones de ideologías que nublan visiones históricas a favor de posicionamientos políticos inmerecidos.
Si No Nosotros, ¿Quién? es una buena película que demuestra que en Alemania saben hablar de su historia sin tapujos y con un trasfondo casi documental, mostrar la cruda realidad de la formación de un grupo terrorista que sembró el pánico en las calles de media nación.

[SEFF´11] Palmarés del Sevilla Festival de Cine Europeo 2011

Anoche, en la gala de clausura del Sevilla Festival de Cine Europeo, conocimos los nombres de los premiados de la edición de este año. Algunos de esos nombres fueron sorpresas que dieron por terminada este octavo certamen cinematográfico sevillano.
Con la presencia del cineasta ruso premiado a toda su trayectoria Nikita Mikhalkov, el actor Carlos-Álvarez Novoa o el director Benito Zambrano, anoche se entregaron los premios correspondientes a la Sección Oficial del Sevilla Festival de Cine Europeo. El Giraldillo de Oro y, por tanto, los 40.000 euros para su distribución fueron a parar a Siempre Feliz, una producción noruega que ha tenido buena acogida por parte del público al tratarse de una simpática comedia sobre, al parecer, un tema muy común en el país escandinavo.
Por su parte, el Giraldillo de Plata fue a parar a las manos de Andres Veiel y su película Si No Nosotros, ¿Quién?, una cinta pseudo documental que narra las vivencias de una de las fundadoras del movimiento R.A.F. en la Alemania de la Guerra Fría. La dotación económica del premio es de 20.000 euros para la distribución de la película.
El Premio Especial del Jurado ha recaído en la ambiciosa producción del realizador polaco Lech Majewski por su película El Molino del Tiempo, donde reinterpretaba la obra de Peter Brueghel con unos efectos especiales de última tecnología.
Dos de los premios más sonados del Festival han sido para Shame, que ha conseguido alzarse con el galardón al Mejor Director para Steve McQueen y Mejor Actor para el alemán Michael Fassbender por quizás la interpretación masculina más impactante de todo el Festival de Sevilla y, posiblemente, de todo lo que llevamos de año cinematográfico. Ex aequo al premio al Mejor Actor también fue concedido un galardón a August Diehl por su recreación de Bernward Vesper en Si No Nosotros, ¿Quién?
Por su parte, el galardón a Mejor Actriz ha sido concedido ex aequo a dos intérpretes. Por un lado, a Nadehna Markina por Elena, nominada también a los Premios del Cine Europeo y a Bien de Moor por Code Blue.
El Premio Eurimages a la mejor coproducción europea fue, por unanimidad del jurado, para Shun Li and the Poet. El premio está dotado con 20.000 euros con el fin de proporcionar más distribución a una película que refleja la integración de los inmigrantes como uno de los problemas más acuciantes de la actualidad y un deber para todos.
En el apartado de First Films First, la ganadora fue la realizadora Morteza Farshbaf por la producción de nacionalidad iraní Mourning.
La Sección EFA también repartió sus premios siendo la ganadora a la Mejor Película la producción francesa dirigida por Michel Hazanavicius The Artist, resultando ser una de las cintas con mayor acogida y ovaciones por parte del público asistente. El premio se compone de 35.000 euros para la distribución de la película en España. Por su parte, hubo una mención especial para Lidice, otra de las producciones más destacadas de este Sevilla Festival de Cine Europeo.
El Premio Eurodoc a la mejor película documental con 15.000 euros de premio para su distribución fue para La Roca, dirigido por Raúl Santos y el jurado concedió una mención especial a Las Constituyentes, dirigido por Oliva Acosta.
La Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía decidió conceder su premio a El Molino del Tiempo, de Lech Majewski y también una mención especial a Mercado de Futuros, dirigida por Mercedes Álvarez.
Tres Veces Veinte Años, de la realizadora Julie Gavras consiguió alzarse con el Premio Jurado Campus concedido por un jurado formado por estudiantes de la Universidad de Sevilla.

[SEFF´11] Crítica Le Havre; Necesaria fábula sobre la inmigración

7/10

El director finlandés Aki Kaurismäki parece haberse quitado todos sus topicazos para regalarnos Le Havre, un fabuloso cuento sobre la solidaridad con el extraño, con el inmigrante, con un ser humano en base a nuestra propia naturaleza. Con 4 nominaciones a los premios de la Academia del Cine Europeo, Le Havre se constituye como una de las cintas mejor acogidas de lo que llevamos de Sevilla Festival de Cine Europeo. Hace algún tiempo, meses atrás, algún aficionado furibundo me insultó por una crítica que le había tocado la fibra y, consciente de aquella malintencionada grosería, el tal individuo me remitía a las películas de Kaurismäki porque yo no entendía de cine. Naturalmente, no pude hacer más que reírme y seguir trabajando. Mi gozo se vio completo cuando observé que, en el programa del Festival de Cine Europeo de Sevilla, venía la última película de uno de los narradores más destacados de toda la cinematografía europea.
Confieso no ser un experto en el cine del realizador finlandés pero, para el caso, lo importante es poner en común los elementos que hacen que Le Havre sea uno de los estrenos más calidos que se han celebrado en el marco de este festival sevillano. Los aplausos no se hicieron esperar al término de una fábula en la que se recurre continuamente a la emotividad y a los pensamientos más internos del espectador. La empatía con los personajes hace que Kaurismäki haya logrado contar una historia más allá del uso de las técnicas cinematográficas que, en ocasiones, han conseguido rozar el tedio más absoluto.
Encontramos que la película, algo raro en este tipo de cine europeo, está totalmente basada en el uso de continuos planos medios y primeros planos mientras que la cámara permanece absolutamente inmóvil y no hay juego de ejes proporcionando al metraje un aura de teatralidad que ayuda a comprender las intenciones de Kaurismäki. Le Havre es una película donde los silencios y lo que no se observa a simple vista cuenta mucho más que el propio guión, firmado por el realizador y de una factura intachable, con unos momentos para la risa más sonora y otros para la emoción y el sentimiento más profundo. Kaurismäki ha sabido conjugar los tiempos y no pasarse de listo en ninguno de los 93 minutos que dura la proyección.
Con una fotografía que recuerda a los años 60 (no olvidemos al comisario, homenaje manifiesto al cine de los 70 con ese vestuario), primeros coletazos del cine en color, donde los vestidos, los utensilios, el atrezzo y los decorados conjugaban el uso de los colores primarios, Le Havre nos trae una profunda reflexión sobre la complicada situación de los inmigrantes en tierra extraña y más aún cuando se trata de niños y jóvenes. A lo largo de la película, y gracias a la buena interpretación de André Wilms, descubriremos que el ser humano realmente puede ser bueno por naturaleza y sus actos, estar llenos de buenas intenciones pretendiendo cambiar los diferentes mundos a través de pequeñas cosas.
Le Havre es absolutamente recomendable para pasar una buena tarde de cine en el Sevilla Festival de Cine Europeo. Tal vez no sea la mejor película de Kaurismäki pero consigue que el espectador arranque una sonrisa y empatice con sus personajes mejor que muchos de los pretenciosos proyectos que se han presentado como panacea del cine europeo.

[SEFF´11] Melancolía, favorita a los premios de la Academia del Cine Europeo

Ocho son las nominaciones con las que la última película de Lars Von Trier, Melancolía, compite en la próxima edición de los premios de la Academia del Cine Europeo que se celebrará el próximo 3 de diciembre en Berlín. En un acto celebrado en Sevilla durante la mañana del 6 de noviembre, en el marco del Sevilla Festival de Cine Europeo, se anunciaba que el director danés parte como favorito con el doble de nominaciones que sus máximas competidoras, The Artist, El Discurso del Rey, Le Havre, En Un Mundo Mejor y El Niño de la Bicicleta para alzarse con el trono que este año deja vacío Roman Polanski y su El Escritor.
En la categoría de Mejor Director estarán presentes Susanne Bier por En Un Mundo Mejor, Jean Pierre y Luc Dardenne por El Niño de la Bicicleta, Aki Kaurismaki por Le Havre, Béla Tarr por The Turin Horse y Lars Von Trier por Melancolía. Se ha notado y cuestionado la ausencia del director francés Michel Hazanavicius por la maravillosa The Artist o del cineasta británico Tom Hooper, oscarizado el pasado año por El Discurso del Rey.
Como Mejor Actriz Europea, la EFA ha escogido cinco interpretaciones muy sonadas y destacadas durante el último año. Melancolía obtiene dos nominaciones en esta categoría gracias a los roles de la actriz norteamericana Kirsten Dunst, premiada en Cannes, y Charlotte Gainsbourg. Por otro lado, Cecile de France obtiene una candidatura por El Niño de la Bicicleta así como Nadezhda Markina por Elena y Tilda Swinton por We Need To Talk About Kevin.
En la categoría de Mejor Actor Europeo, encontramos a los dos grandes favoritos de la noche del próximo 3 de diciembre. Colin Firth por El Discurso del Rey y Jean Dujardin por The Artist. El duelo está más que servido. Los otros tres nominados son Michel Piccoli por Habemus Papam, Mikael Persbrandt por En Un Mundo Mejor y André Wilms por Le Havre
Los cuatro candidatos a alzarse con el máximo galardón en la categoría de Mejor Guión Europeo son los hermanos Dardenne por El Niño de la Bicicleta, Anders Thomas Jensen por En Un Mundo Mejor, Aki Kaurismaki por Le Havre y, convirtiéndose en el gran favorito, Lars Von Trier por su angustiosa visión del Apocalipsis en Melancolía.
El Premio Carlo di Palma a la Cinematografía Europea, lo que viene siendo Mejor Fotografía, se otorgará a Manuel Alberto Claro por Melancolía, Fred Kelemen por The Turin Horse, Guillaume Schiffman por The Artist o Adam Sikora por Essential Killing.
Tres son las nominadas al premio correspondiente al Mejor Montaje Europeo. Tariq Anwar por El Discurso del Rey, Mathilde Bonnefoy por Drei y Molly Malene Stensgaard por Melancolía. España entra en los apartados correspondientes a Mejor Compositor Europeo para Alberto Iglesias por La Piel Que Habito y para la dirección artística de Antxon Gómez por la cinta de Pedro Almodóvar. Las partituras de The Artist, El Discurso del Rey y The Turin Horse también están nominadas a una de las categorías de las que puede salir uno de los próximos favoritos para la entrega de los Premios Oscar.

[SEFF´11] Crítica The Artist, Gracias, cine, por existir

10/10

¿Por qué amamos el cine? ¿Por qué el séptimo arte es tan parte de nuestras vidas que lo consideramos como un elemento esencial en nuestro devenir cotidiano? ¿Por qué ese amor? ¿Por qué esa pasión? Pues podemos encontrar la respuesta a todas estas preguntas en una película que refleja, parafraseando aquel programa de José Luis Garci, "¡qué grande es el cine".
Mucho ha pasado desde que el cine sonoro cambió las vidas de actores, directores, productores, técnicos, guionistas y demás personal que se necesitaba para poder llevar a los miles de salas de todo el mundo un sistema revolucionario que cambió las formas y manuales de rodar una producción fílmica. Han pasado más de 90 años desde que El Cantor de Jazz, considerada como la primera película sonora, hiciera ver que existía una modernidad más allá del cine sin palabra hablada.
The Artist reúne un manual de uso del lenguaje audiovisual realmente imprescindible para todo amante del cine, mudo y sonoro. Resulta espectacular contemplar los 100 minutos de metraje mientras nuestros ojos no pueden despegarse de la pantalla a la espera de saber qué es lo que ocurre en la siguiente secuencia. The Artist es mucho más que cine. La nueva película de Michel Hazanavicius es una dedicatoria, una declaración de amor al Séptimo Arte que nos hace partícipes a los espectadores de lo maravilloso que es ver una película muda aún habiendo pasado casi un siglo desde que se realizó la última de ellas y las pocas palabras que se necesitan para expresar toda clase de sentimientos.
Paradójicamente, nos enfrentamos en pleno siglo XXI a una cinta que ahonda en la llegada de una tecnología que no es el 3D, ni el IMAX ni nada por el estilo. Nos enfrentamos a la base de nuestro cine, al sonido, a la palabra hablada. Al fin de la carrera de muchas de las estrellas de la época. Quizá, por ello, los que todavía nos mantenemos rezagados ante la inminente llegada de las tres dimensiones, hemos hallado en la cinta de Hazanavicius un hálito de esperanza que nos recuerda de donde viene el cine de verdad, el que amamos y con el que hemos desarrollado nuestro amor a tantas obras fílmicas a lo largo de años de Historia. 
Sorprende también que estamos ante una película muda que refleja la llegada del sonoro. A través de secuencias absolutamente maravillosas, The Artist nos repasa un periodo comprendido entre 1927 y 1932, entre las últimas películas mudas y las primeras sonoras donde las estrellas emergentes que bailaban y dictaban sus diálogos conseguían lo impensable, superar a figuras como Charlie Chaplin, Buster Keaton o Harold Lloyd, maestros del cine mudo que no resistieron la llegada del sonoro, el cual truncó sus carreras para siempre. 
The Artist contiene unas secuencias que nos recuerdan el ejemplar amor que sentimos por el cine gracias a un equipo de actores curtidos en el cine casi neotecnológico pero que completan unas interpretaciones como jamás se han visto en una gran pantalla en los últimos años. Hazanavicius vuelve a dirigir al increíble Jean Dujardin en una interpretación que quedará como, espero, la mejor de lo que llevamos de 2011. Ambos vuelven por la puerta grande con una dirección arriesgada y brillante así como una interpretación principal digna del mejor Rodolfo Valentino por parte del intérprete que fue premiado como mejor actor en el pasado Festival de Cannes.
Por otro lado, la pantalla se llena de candidez en cuanto aparece Berenice Bejo, una protagonista digna de pertenecer a los mismísimos años 20. Junto a esta pareja, encontramos dos interpretaciones secundarias emotivas y dignas de mención como son las de John Goodman, tiránico productor acorde con los tiempos, y a un James Cromwell a la altura de sus mejores interpretaciones en su prolífica carrera.
Con una banda sonora espectacular compuesta por Ludovic Bource, The Artist es un fiel reflejo de las emociones más profundas del amante del buen cine, de aquel que añora tiempos mejores en un arte que parece condenado a la simpleza, a lo banal y a lo "americano". Francia suele regalar de vez en cuando buenas películas pero, en esta ocasión, lo que nos han regalado ha sido un auténtico homenaje a todos los que nos dedicamos a esto del cine. Ya seamos periodistas, actores, directores, guionistas, músicos o productores, The Artist nos retrata a cada uno de nosotros como parte de la Historia del Cine y nos hace partícipes de un homenaje que no se volverá a repetir convirtiendo a esta obra maestra del cine europeo en algo único y especial digno de recordar durante el resto de nuestra vida.