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La Cosecha del Año: Lista inconclusa y abiertamente caprichosa de las mejores películas de 2013 según Jesús Benabat

Es inevitable. Cuando el año agoniza, el catálogo de listas y recopilaciones, a cual más extravagante, desborda la capacidad de cualquiera para procesar tanto dato, tanta recomendación, tantos indispensables. Pero en el fondo hay que reconocerlo: estamos enganchados a esa herramienta ordenadora del caos que clasifica en ránkings y puestos de honor aquello que, subjetivamente, consideramos lo más relevante de los últimos doce meses en el mundo del cine. Así pues, como cada año, me sumo a este arbitrario ritual retrospectivo y os dejo las películas que, dede el 1 de enero de 2013 y hasta hoy,  me han emocionado de alguna u otra forma. Todo ello partiendo de la premisa que mi vida consiste en algo más que el séptimo arte y tan sólo he visto una muestra representativa de la producción anual. Podrían ser otras, pero el azar y la voluntad han elegido las siguientes:


Amor

Aquí no hay dudas, es mi película del año (y de otros muchos). Haneke somete al espectador a una abrumadora experiencia cinematográfica que zarandea con vehemencia los principios básicos de nuestro pensamiento y la propia percepción de la existencia, arrojándonos a un territorio tan farragoso como el trance de descubrir la naturaleza finita del ser humano. Esto es un cine que, como diría Robertson Davies, arraiga en el hueso y aflora en la carne. Las interpretaciones de Trintrignant y Riva están fuera de todo análisis. Tanto, que aún las tengo grabadas en la memoria.


Django Desencadenado

Cuando un director de cine hace la película que realmente quiere hacer, el resto lo agradecemos. Y si además ese director cuenta con un destacado talento visual y un punto de locura, incluso se disfruta. Tarantino no es ningún intelectual llamado a sentar cátedra sobre el pasado menos lustroso de los Estados Unidos, pero su grotesca visión de la esclavitud funciona como panfleto populista de tintes justicieros, una revancha cinéfila sobre la historia que muchos han pretendido obviar durante décadas. Si bien los diálogos y la creación de atmósferas no alcanza el nivel de Malditos Bastardos (otra bofetada vengativa, esta vez contra el nazismo), personajes como los interpretados por Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio o Samuel L.Jackson, bien valen un puesto en la lista de lo mejor de 2013.



Antes del Anochecer

El trío formado por Ricard Linklater, Julie Delpy y Ethan Hawke han logrado lo más difícil; nos han contado una historia de amor en tres actos sin caer en ninguno de los clichés habituales del cine en lo que a relaciones románticas se refiere. Desde la pasión juvenil de dos desco
nocidos varados en Viena, hasta el melancólico retrato de una pareja madura 18 años después. Todo respira autenticidad en una película de diálogos forjada en la compenetración de los actores, que se aman, discuten y ríen como si no existiese cámara de testigo. Más que ficción, esta trilogía es un manual sobre los efectos embriagadores del amor en el ser humano.


Mud

Hay algo en esta película que fascina de un modo natural, primitivo, sin alardes estéticos ni diálogos trascendentales. Puede que la clave esté en el retrato sin pretensiones que Jeff Nichols realiza sobre la pérdida de la inocencia de un chico que aún cree que el amor y la amistad se rigen por las leyes de la voluntad personal. Los ecos del universo literario de Mark Twain son evidentes, más aún en ese escenario de tonos ocres suspendido en el tiempo donde se desarrolla una trama de venganzas perpetuas y romances cegadores.



La gran familia española

No es su mejor película, pero Daniel Sánchez Arévalo tiene una habilidad especial para dejarnos con buen sabor de boca. Parte de culpa la tiene el ingenio mostrado para cerrar la historia en una catarsis emocional donde los ejes narrativos de una colección de entrañables personajes se alinean armónicamente en torno a un mensaje claro presentado a modo de enseñanza vital. Hace años que aseguré que Arévalo era unos de los directores españoles con más talento. No hace falta que me reafirme, es una realidad a la vista de todos.


Canibal

Al igual que una buena comida, existen películas que se degustan con sosiego, paladeando las texturas y matices, saboreando los diálogos y silencios. Todas las noches, el personaje al que da vida Antonio de la Torre en un ejercicio de contención interpretativa admirable, cena un filete de carne acompañado por una copa de vino, disfrutando el momento, sin estímulos que lo distraigan. Es su ritual diario. De vez en cuando, sale de caza para acumular provisiones. Incluso algunas veces se enamora de sus víctimas y los escrúpulos afloran, la humanidad despierta. Martín Cuenca muestra el proceso con inteligencia, paso a paso, diluido en la rutina. Una película excepcional en su sencillez, todo un festín cinematográfico.

Una cuestion de tiempo

Afrontar el reto de narrar una historia con viajes en el tiempo y salir indemne no es nada fácil. Pero si es Richard Curtis quien está detrás de las cámaras la cosa es más comprensible. Si hace unos años nos dio una lección maestra de cómo realizar una comedia coral navideña (Love Actually) donde todas las piezas encajan a la perfección, en esta ocasión nos regala una entrañable fábula sobre el amor y la familia con una emotiva moraleja final. Algunos dirán que es sensiblera, pero no les escuchen. Tan sólo disfruten de cine comercial bien hecho.



Gravity

Todo un ejercicio de estilo, y además en el espacio. Alfonso Cuarón logra dejarnos sin aliento con el periplo de una astronauta novata a la deriva en un silencioso océano cuajado de estrellas. No obstante, lejos de ser una plácida travesía, Sandra Bullock deberá hacer frente a tormentas de asteroides en bucle si quiere regresar a la Tierra, por muy bella que sea su estampa desde allá arriba. La factura técnica de la película impresiona, e incluso justifica pagar la entrada en 3D.



La Gran Belleza

Ver una película dos veces casi consecutivas es indicio de que hay algo más bajo la superficie formal de las frivolidades y fragilidades de Gep Gambardella. Concretamente ese vacío lacerante de un personaje engullido por la postmodernidad, por ese laissez faire moral que se revela cuando el final está cada vez más cerca, cuando la recreación en la nostalgia de recuerdos esquivos sustituye a la confianza en el futuro, cuando incluso la ciudad que amas se desvela como un escenario de cartón piedra, un cascarón vacío preñado de inconsciencia y veleidad. Junto a este sustrato existencialista, la interpretación de Servillo y el talento visual de Sorrentino hacen el resto.


The Act of Killing

El inventario de atrocidades de la historia de la humanidad, así como sus consecuentes representaciones, puede llegar a ser infinito, sin embargo, en pocas ocasiones ese horror ha sido relatado con tanto convencimiento por sus propios perpetradores. El realizador danés Joshua Oppenheimer mantiene firme la cámara ante algunos de los asesinos más renombrados del régimen indonesio mientras escenifican el modo en que ejecutaban a sus víctimas, como quien exhibe con orgullo los galones de toda una vida dedicada a su patria. Un viaje demoledor al esperpento de un país donde se sigue honrando a los verdugos de millares de personas masacradas con el sadismo propio que acompaña a  todo acto de matar. Anwar Congo es uno de los villanos más terroríficos de la historia del cine. Y es problema es que es real.

Las peliculas que pudieron haber estado

El buen cine de 2013 no se acaba aquí. Con un nivel más que aceptable, un puñado de películas de distintos géneros han destacado de forma notoria entre el resto de propuestas. Es el caso de Blue Jasmine, la película anual de un Woody Allen que parece recuperar cierta pericia tras su desastrosa incursión en Roma y que nos regala la soberbia interpretación de Cate Blanchett como una pija histérica venida a menos. En un registro totalmente antagónico, James Wan nos hizo pasar bastante miedo con Expediente Warren, la enésima película sobre casas encantadas y exhorcismos que consigue lo imposible, que nos siga interesando. Peter Jackson también mantiene el interés en la segunda entrega de la trilogía de El Hobbit con la aparición estelar de Smaug, sin embargo, se cae de la lista por el patinazo en ciertas subtramas y un gusto desmedido por las coreografías digitales. Mucho más terrenal era la historia de ese músico anónimo que resultó ser una estrella al otro lado del mundo sin que él mismo lo supiera; Searching for Sugar Man lo rescató para el resto de los mortales. Otra historia real es la narrada por el belga Joachim Lafosse en Perder la Razón, un sugestivo intento de dotar de humanidad y coherencia al más brutal de los crímenes. Y como este año ha sido el de las películas basadas en hechos reales, cabe hacer mención a 12 años de esclavitud, una película impecable sobre la demoledora historia de Solomon Northup que, contra todo pronóstico, no logró conmocionarme lo esperado quizás porque sobran latigazos y faltan sutilezas. Por el contrario, La Caza de Thomas Vinterberg sí que conseguía que el espectador empatizara con la persecución social de ese ciervo atónito travestido en Mads Mikkelsen, aunque sus pretensiones fueran mucho más humildes. Lincoln, de Steven Spielberg también nos relató con firmeza y academicismo uno de los momentos más trascendentes de la historia norteamericana, y además nos permitió disfrutar de una nueva transmutación del soberbio Daniel Day LewisPor último, la ganadora de la Palma de Oro en Cannes, La vida de Adele, una película hipnótica que se difumina en su segundo capítulo a pesar de la entrega absoluta de Adele Exarchopoulos, posiblemente, la mejor interpretación femenina del año. 

Breve relato arbitrario y subjetivo de La Cosecha del Año;Las 10 mejores películas de 2012 más una joya inédita

Un antiguo proverbio swahili dice que el ser humano es tan sólo memoria y regreso, lo cual nos puede ayudar a entender la razón de esa costumbre tan arraigada de mirar hacia atrás cuando el deshojar implacable del calendario nos arroja a un desenlace que siempre nos sorprende con demasiados propósitos por realizar y un regusto de melancolía por lo vivido. La retrospección es un ejercicio tan arbitrario como necesario, más aún en los tiempos de la autocomunicación de masas, como catalogó Manuel Castells a ese revolucionario y enigmático fenómeno por el que se instituía a gran escala el onanismo mental de los que prefieren escuchar su propio eco en las resonantes cavidades de la Nube antes que atender pasivamente a las idioteces de otros mejor posicionados en la toma del altavoz. 

Es por ello que no voy a eludir la responsabilidad de, como cada año, elevar el subjetivismo a su máxima expresión elaborando una caprichosa lista carente de cualquier tipo de rigor, validez y/o utilidad de las diez películas que, desde mi juiciosa percepción, lo han petado en el ya difunto año 2012. Entiéndase todo ello dentro de los límites de ese Yo mayúsculo que dota de sentido a la incoherencia natural de tal selección. Muchos ya habían pronosticado el fin irrevocable del mundo para ese año y, ciertamente, llegó el momento en que los creí a tenor del ambiente de funeral de pueblo que parece haberse instalado en nuestro país y, en extensión, en la toda esfera occidental a causa de la interminable crisis que acecha ante cualquier atisbo de esperanza. Quizás por ello los productores de Hollywood decidieron, en un alarde de cooperativismo solidario, incrementar la dosis de entretenimiento rancio de la mano de un batiburrillo de superhéroes de la Marvel y semihéroes literarios. Y es que 2012 ha sido el año de Los Vengadores, Spiderman o Batman, de la continuación postmoderna que Guy Ritchie se ha sacado de la manga en torno a la figura de Sherlock Holmes, del final de la saga Crepúsculo, del inicio de la de Los Juegos del Hambre y de El Hobbit, de la enésima aventura del espía británico más famoso de la historia, del fracaso a escala Disney de John Carter, de las tres versiones de Blancanieves, o las secuelas de Men In Black, Los Mercenarios, Ira de Titanes, Ice Age, Madagascar, Resident Evil, Venganza y un largo etcétera. Lo que queda claro a la luz de esta lista es que la originalidad no es un valor especialmente estimado en la fábrica de sueños estadounidense. Suerte que no sólo de Hollywood vive el cinéfilo y de los cientos de películas estrenadas a lo largo del año consiguen filtrarse un grupo reducido de propuestas notables que mantiene vivo el interés en tan respetable arte (nótese la elevada representación española). 

Sin más dilación, ahí van las 10 mejores películas de 2012, más un bonus especial de la joya inédita del año. Porque lo digo yo. 

Intocable 


Puede que a estas alturas sea una obviedad carente de todo ese afán snob de críticos rebuscados en caza y captura de joyas ocultas, pero la película de Olivier Nakache y Eric Toledano es en sí misma un fenómeno cinematográfico que ha logrado complacer a casi todos los que la han visto, que no han sido pocos. Su éxito arrollador parte del osado ejercicio de malabarismo melodramático desarrollado sobre la delgada cuerda que separa el pastel lacrimógeno del drama condescendiente en un virtuoso juego de luces y sombras sustentado por la complicidad certera de Francois Cluzet y Omar Sy. Poco se puede alegar contra una película que camina con paso seguro entre los recodos emocionales del espectador hasta engatusarlo con las malas artes de una comedia teñida por un punto de melancolía que hace más verosímil si cabe la hermosa (y verídica) historia que narra. 

 La invención de Hugo 


Pocos hubiesemos acertado a imaginar en alguna ocasión a un Martin Scorsese que, en la recta final de su carrera artística, se reinventase de una forma tan radical abandonando sus ya tradicionales tramas de gángsters y personajes torturados. Por ello, tras gozar con juvenil entusiasmo La invención de Hugo y comprobar una vez más que, efectivamente, en los títulos de créditos aparece el realizador neoyorkino como responsable máximo, tan solo cabe quitarse el sombrero ante tan temerario desprecio de una reputación forjada durante décadas (incluyendo Kundun). Al bueno de Scorsese le salió bien la jugada y nos brindó una aventura visualmente fascinante que buceaba en las mágicas raíces de un arte que aún nos sigue sorprendiendo un siglo después de los imposibles trucos de Melies. Como apuntábamos al inicio de este artículo, tan sólo somos memoria y regreso. 

 El Hobbit 


Tras el épico espectáculo brindado por la trilogía de El Señor de los Anillos y el efervescente inicio de una nueva (y dilatada) adaptación literaria en tres entregas de El Hobbit, no puedo dejar de ver a Peter Jackson como una suerte de albacea cinematográfico del fantástico mundo acuñado por J.R.R. Tolkien hace más de medio siglo. Puede que ningún otro realizador hubiera podido captar con tanta fidelidad el espíritu literario en su mudanza a la gran pantalla, dotándole incluso de vida más allá de las páginas de los libros originales. Como aficionado a ese universo de elfos, enanos, orcos y hobbits, es difícil no rendirse al cautivador talento visual de Jackson y, sobre todo, a su heterodoxa disección del mito de Tolkien, eludiendo así las tradicionales cadenas de una encorsetada adaptación para los que deseen ver en el cine lo que ya dibujaron en sus mentes. 

La vida de Pi 


El ser humano tiene una insana obsesión por examinar con excesiva pulcritud la veracidad de los hechos ignorando que estos no se desarrollan de forma autónoma a nuestra propio percepción subjetiva de los mismos. Quizás por ello, la ambiguedad intencionada de Ang Lee y, consecuentemente, del autor de la obra original, Yann Martel, a la hora de narrar la fábula real del joven Pi en su particular odisea por el océano pacífico sin más compañía que un majestuoso tigre de Bengala, logra instar al espectador a ese necesario ejercicio de creer más allá de lo que dicta nuestro raciocinio. De hecho, los instantes de mayor intensidad de La Vida de Pi se hallan en las secuencias más inverosímiles, como el desembarco en la isla caníbal de los suricatas. Puede que no fuese del todo así, pero lo que está claro es que es mucho más fascinante. Y si además lo ponemos al servicio de las nuevas tecnologías cinematográficas, la experiencia es inolvidable. 

Grupo 7/ El mundo es nuestro 

 
Probablemente no tengan muchos elementos en común, pero como soy juez soberano de esta lista he querido crear el binomio sevillano del año por excelencia. De un lado, la minuciosa reconstrucción de la capital hispalense pre-Expo '92 de la mano de Alberto Rodríguez en el laberíntico mapa de actuaciones del Grupo 7, una suerte de exterminador de plagas en el centro histórico de la ciudad con un porcentaje de éxito elevadísimo a tenor de la mayoritaria presencia en la actualidad de hombres con patillas y mujeres con cardados en lugar de yonkis con el mono. De otro lado, la reconstrucción simbólica de una Sevilla en tiempos de crisis donde dos poligoneros deciden tomarse la justicia por su mano y asaltar una sucursal bancaria. El resultado en ambos casos es el de películas con un ritmo ágil e intenso que deambulan entre el drama psicológico y la comedia más gamberra, respectivamente. 






Luces Rojas 


Partiendo de la base de que no soy un aficionado acérrimo a ese género muy de la marca Hollywood (ahora reinterpretado por numerosas industrias nacionales, incluida la nuestra) en el que una ya de por sí enrevesada premisa argumental se complica más y más hasta alcanzar su climax en un apoteósico e inexplicable final, el valor de una película como la de Rodrigo Cortés es mucho mayor del que aparenta. Llámeme temerario pero, con tan sólo tres películas en su haber, este realizador español hace augurar una carrera plagada de éxitos en base a su talento innato para engatusar al espectador. Luces Rojas es una triquiñuela efectista que funciona de principio a fin, por más absurdo que pueda parecer este. 

 Lo Imposible 

No puedo dejar de preguntarme qué hubiese pasado si esta película la hubiese rodado Roland Emmerich, ese extraño visionario del apocalipsis en sus múltiples vertientes tan incomprendido por la crítica (nótese la ironía). Desde luego, sus tramas son tan 'imposibles' como la de Bayona, pero la diferencia reside en la empatía que se logra con el público. La película española más taquillera de todos los tiempos puede parecer a simple vista un remedo del cine de catástrofes estadounidense, pero consigue un plus que la hace especial. El hecho es que 'Lo Imposible' nos atenaza desde esos momentos previos a la gran ola hasta un final tan esperado como improbable que nos hace exhalar el aliento que hemos contenido al sumergirnos en esa vorágine dramática. Es cierto que Bayona parece tener un excesivo interés por meternos el dedo en el ojo; puede que sea un puro defecto profesional. 

Profesor Lazhar 


La muerte no es un tema muy recurrente en el cine actual, aunque pueda parecer paradójico. Y es que me refiero a la muerte como un asunto existencial, de lo que significa en su contraposición a la vida. Por ello, la valentía de Philippe Falardeau a la hora de afrontar la muerte desde esta perspectiva y, además, relacionarla con la niñez, es digna de admiración. Con ese objetivo, parte de una premisa brutal como es el suicidio de una maestra de escuela en su propia aula, para vertebrar todo una lección de pedagogía de la mano de un profesor argelino exiliado que elude los clásicos cuentos de hadas y teorías imbéciles para aplacar la inquietud natural de sus pupilos. Una película hermosa que plantea preguntas devastadoras. 

 Los Miserables 


El género musical tiene mucho de pose y artificialidad. Al fin y al cabo, la comunicación cantada no está académicamente establecida junto a la verbal o la corporal. Y esta puede que sea la razón del poder de evocación que puede llegar a desencadenar en su plasmación en la gran pantalla, si se administra en su justa medida. La magna obra de Victor Hugo, en la versión de Tom Hooper, llega a ser cargante en algunos momentos pero la tónica que prevalece es la de una belleza cautivadora, gracias en parte a la fuerza visual que detentan las secuencias álgidas de sus números musicales, en especial los más revolucionarios. Digno de destacar es, de igual modo, la comicidad gamberra y excéntrica introducida a partir de los personajes interpretados por Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter, que aligera ese dramatismo romántico de gran novela que impregna la trama. 

Arrugas 


Ya sea por criterios artísticos o mercantilistas, la animación ya no es territorio limitado al público infantil. De hecho, este año hemos disfrutado con películas tan notables como Brave o Rompe Ralph. Algo más novedosa es la utilización de esta técnica para narrar historias con un fuerte componente humano, por decirlo de alguna forma. El año pasado ya destacamos la deliciosa Chico y Rita, y este año queremos repetir con otro largometraje español que va un paso más allá. Arrugas aborda el auténtico drama del deterioro del ser humano en los últimos compases de la vida como lo haría una auténtica obra maestra; con ironía, originalidad y poca o nula condescendencia. A pesar de algunos deslices en el guión, el resultado de la adaptación del cómic de Paco Roca es una devastadora muestra de lo que nos queda por afrontar... si llegamos. 

Like Crazy 

 Intentar desgranar las bondades de una película como esta en apenas unas lineas es una tarea compleja. Me sobra con una palabra; amor. No hay más. Drake Doremus (apunten este nombre) narra una historia tan sencilla como el enamoramiento de dos jóvenes universitarios y su posterior deriva por los vericuetos de una relación a distancia. Pero lo hace con la delicadeza, la elegancia y la verosimilitud de alguien dotado con una sensibilidad especial. Sus intérpretes hacen el resto; Anton Yelchin y Felicity Jones logran una complicidad en pantalla que trasciende los límites de la propia narración hasta hacer suyo el sufrimiento del desapego y la misteriosa química del reencuentro. El hecho de que no se haya estrenado en cine en nuestro país tan sólo puede obedecer a un operativo especial contra el romanticismo más veraz. No esperen más en descubrir la joya más resplandeciente de los últimos años.

La Cosecha del Año; Las 10 Mejores Películas de 2011

2011 ha sido uno de los años más prolíficos en lo que a buenas películas se refiere. Es por eso que, al igual que mi compañero Jesús Benabat, ha costado escoger una decena de las cintas más importantes de los últimos 365 días. Sin embargo, existen muchas coincidencias y muchas divergencias fruto del necesario debate sobre algo tan subjetivo y sujeto a particulares interpretaciones como es el Séptimo Arte. Es por eso que yo, Antonio Sánchez-Marrón, os ofrezco mi selección de las 10 mejores películas del pasado 2011 sin orden aparente.

1. El Árbol de la Vida (Terrence Malick). Es una de las películas más importantes de todo este 2011. Una declaración de intenciones de uno de los realizadores más representativos de la última mitad del siglo XX. Una interpretación sobre la vida y la muerte a través de los ojos de la Creación y el desarrollo de la especie humana cuestionándose planteamientos filosóficos y metafísicos. Una película que posee una experiencia fotográfica imperdible.


2. Drive (Nicolas Winding Refn). Sin duda, es un homenaje al cine. Winding Refn coge elementos de Michael Cimino, Tarantino o David Lynch y nos trae una ya mítica historia sobre un conductor anónimo que presta sus servicios a delincuentes. Tan violenta como magnífica, las interpretaciones de Ryan Gosling y Albert Brooks son de lo más destacable de la película.


3. Attack The Block (Joe Cornish). Los británicos no suelen excederse en sus propios convencionalismos. Sin embargo, rompieron con sus reglas y trajeron una fresca, original y adictiva película sobre unos chavales de los barrios bajos de Londres que luchan contra una peculiar invasión alienígena. Triunfadora en Sitges, la película ha cosechado un gran éxito allá donde ha sido exhibida.


4. Medianoche en París (Woody Allen). Era necesario que el director neoyorquino volviera por sus fueros tras las desastrosas Conocerás al Hombre de Tus Sueños y Si La Cosa Funciona. Y vaya si lo hizo. Woody Allen volvió a consagrarse con esta deliciosa historia protagonizada por Owen Wilson que retrata el sueño de un joven norteamericano por el que se interrelaciona con sus autores literarios preferidos.


5. Super 8 (Steven Spielberg / J.J. Abrams). Una de las películas más exitosas del año es la que recupera el espíritu de las cintas de aventuras de los años 80 como Gremlins, ET o Indiana Jones. Gracias a Super 8 recordamos lo que era la infancia y la niñez ahora perdidas.



6. También la Lluvia (Icíar Bollaín). Una de las grandes perdedoras en la pasada temporada de premios y que adaptó la brutalidad que supuso la llegada de los españoles a Suramérica para aquel pueblo, el cual reclamó sus bienes y sus tierras al invasor en forma de rodaje de película sobre el Descubrimiento. Una maravillosa película con tres protagonistas de altura, Luis Tosar, Gael García Bernal y Karra Elejalde.



7. La Piel Que Habito (Pedro Almodóvar). El director manchego se reinventa a sí mismo con esta sorprendente película que posee la mejor interpretación de Antonio Banderas en muchos años. Una historia de suspense, fría y muy calculada que ha supuesto uno de los éxitos de autor en nuestro país con un Almodóvar en estado puro dejando atrás los tópicos más latentes de su cine.



8. The Artist (Michel Hazanavicius). Cualquiera que no haya visto a estas alturas esta producción muda francesa rodada en blanco y negro no tiene ni idea de lo que es el cine con mayúsculas. Arriesgada, potente y favorita a los grandes premios, The Artist es un punto de inflexión en estos tiempos de nuevas tecnologías y 3D. La obra maestra del año.



9. Melancolía (Lars Von Trier). En Europa, en 2011, se han producido grandes películas. Pero, sin duda, Von Trier ha rodado una película tensa sobre el Apocalipsis que dejó a más uno con la boca abierta y que ha cosechado gran éxito allá donde ha sido exhibida. Precedida por la polémica que dejó su director en Cannes, Melancolía debe ser uno de los platos fuertes para la próxima ceremonia de los Oscars.



10. Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio (Steven Spielberg). Spielberg y Peter Jackson adaptaron el cómic de Hergé con una espectacularidad mágica que despertó la curiosidad de los nostálgicos de las aventuras de este joven reportero. Sin duda, competirá por ser una de las mejores películas del año de la mano de dos pesos pesados del mundo del cine.



La Cosecha del Año: Las 10 mejores películas de 2011

El cine es en sí mismo una experiencia personal, por lo que confeccionar la habitual lista de las mejores películas del año es un ejercicio cuyo resultado puede ser muy diferente según quien la realice. En la siguiente lista, un servidor (Jesús Benabat) únicamente pretende ofrecer una visión particular de lo que a mi juicio ha sido lo mejor que nos ha regalado el cine en 2011, un año, por otro lado, con un nivel notable en el que destaca la escasa presencia de cine de Hollywood (a pesar de que es el que copa buena parte de nuestro tiempo) y la buena cosecha de cine español y europeo. Aún quedan muchas películas por ver (entre ellas la laureada The Artist) que pueden hacer cambiar la lista, pero mientras tanto, esta es la selección de películas estrenadas en nuestro país en 2011:

En un Mundo Mejor 
El drama de la danesa Susanne Bier es capaz de remover los cimientos morales del espectador hasta abocarlo a un hondo precipicio sin asideros. El retrato crudo y despiadado de la violencia es presentado a partir de un complejo entramado de relaciones asimétricas donde se difuminan las fronteras entre civilizaciones, donde la razón es sobrepasada por la venganza, donde ya no resisten los valores para enfrentarse a la injusticia. Una película sin concesiones que pone en tela de juicio nuestra propia sociedad y la percepción que cada uno de nosotros tiene de la misma, propiciando una reflexión profunda y pertinente en la época que vivimos. La narración de Bier no ofrece respiro alguno, y su depurado aunque agresivo estilo visual zarandean al espectador en un vórtice dramático magistralmente resuelto. Una obra maravillosa que se alzó con el Oscar en la pasada edición y que coloca a su directora entre las más interesantes del panorama europeo.

Medianoche en París
 Woody Allen regresa en plena forma con una nueva comedia coral ambientada en un París mágico donde se dan cita algunos de los grandes genios de comiezos del siglo XX ante la fascinada mirada de Owen Wilson, un descreído escritor norteamericano que en la soledad nocturna de las calles de la capital francesa encuentra su verdadera inspiración. Cada nueva película de Allen es todo una delicia dialogada independientemente de la verosimilitud de la trama, no obstante, esta película reúne todas las particularidades del realizador neoyorkino en una armónica fábula a medio camino entre la postal cinematográfica de una bellísima ciudad, y la nostalgia hacia un pasado siempre inalcanzable. Todo ello acompañado por una banda sonora sensacional y un reparto heterogéneo de grandes actores al servicio de una mente de originalidad inagotable.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Parte II)


El anhelado final de la saga cinematográfica no defraudó. Tras una evolución repleta de altibajos, el desenlace de las aventuras de Harry Potter cumplió la expectativas de espectacularidad que sus precedentes auguraban en una batalla final llena de tensión, magia y épica, en la que se enfrentaron el terrible Lord Voldemort y un Potter ya adulto e inspirado por un espíritu de heroicismo fascinante. Muchos hemos crecido con las andanzas del joven mago y no podemos más que rendirnos ante una película que plasma parte de la fantasía emanada por los libros de J.K. Rowling gracias a un despliegue impresionante de recursos digitales. Con esta segunda parte de Las Reliquias de la Muerte se pone fin a un conjunto de ocho películas que, a pesar de sus excesos y errores, forman ya parte ineludible del legado de cine popular de los últimos tiempos. Un merecido reconocimiento a un esfuerzo ingente que ha hecho soñar a millones de jóvenes y adultos de todo el mundo.

Another Year
Cada nuevo proyecto del veterano realizador británico Mike Leigh supone una agradable sorpresa para el mundo del cine. Su mirada mordaz e implacable de las emociones humanas contribuye a retratar un sugestivo fresco que crece con cada nuevo película sin más ayuda que el diálogo como camino a la indagación introspectiva. Another Year profundiza en esa senda y nos ofrece una demoledora perspectiva de esa soledad que nos rodea y que no advertimos. Para ello, Leigh se rodea de un grupo de actores que configuran interpretaciones magistrales y dotan de verosimilitud a una trama tan real como la vida misma. Mientras queden creadores como Leigh, el valor de la palabra no terminará de perder su función en el cine, la de comunicar y transmitir emociones como un fiel reflejo de la realidad que en ocasiones no observamos con suficiente detenimiento.

Super 8

La nostalgia es un sentimiento que también merece reconomiento. Muchos hemos crecido en el cine con las películas del sello Amblin, ese que iniciara en 1982 Steven Spielberg con E.T. el extraterrestre y al que seguirían cintas inolvidables como Los Goonies, Regreso al Futuro o Quién engañó a Roger Rabbit?. El espíritu de aventura y de amistad que inspiraban el cine juvenil de los 80 parecía haberse difuminado entre la espectacularidad de los efectos digitales y la explotación de nuevos recursos cinematográficos al servicio de la taquilla, sin embargo, cuando todo parecía perdido, el exitoso creador televisivo J.J. Abrams nos brinda una hermosa fábula nostálgica de ese cine que aún permanece inalterable en nuestro imaginario colectivo. Super 8 es un poco disimulado tributo a Spielberg y a todos aquellos directores que alimentaron la imaginación de espectadores de diferentes generaciones, a partir de una historia trepidante repleta de extraterrestres, amigos incondicionales y amores imposibles; una batidora de referencias cinéfilas que nos ha devuelto parte de nosotros mismos.

Blackthron/Valor de Ley

En incontables ocasiones se ha augurado la muerte de un género cinematográfico tan particular y clásico como el western. No obstante, tan sólo en 2011 tengo el placer de destacar dos grandes películas que se niegan a dar por perdida una forma de contar historias, de sentir el cine. Por un lado, los hermanos Coen recobran parte del encanto del Viejo Oeste de la mano de un abrumador Jeff Bridges en el papel de Rooster Cogburn (personaje al que daría vida John Wayne en la cinta original de 1969) y de una joven promesa como Hailee Steinfeld, en una gran película de ritmo sostenido y dirección magistral. Por otro, reivindicamos ese curioso híbrido realizado por el director español Mateo Gil, protagonizado por un inconmensurable Sam Shepard y ambientado en el altiplano boliviano, llamado Blackthorn, una pequeña joya de nuestra cinematografía injustamente obviada a pesar de la calidad de sus interpretaciones y el pulso clásico de una trama que demuestra que el género western va mucho más allá de una demarcación geográfica.

Primos
Puesto que no sólo de dramas vive el hombre, me parece pertinente destacar una película que halla en la risa una fantástica forma de llegar al espectador para hacerlo sentir bien, para suscitar esa incierta sensación de felicidad al salir del cine. Primos es una comedia que elude el chiste fácil, el humor grueso con el que suele catalogarse el cine español, y que sustituye por una combinación de sentimentalismo veraz, situaciones rocambolescas y personajes entrañables. En la película del sobresaliente Daniel Sánchez Arévalo todo parece estar medido para provocar un estado de constante bienestar con cierta dosis de melancolía por aquellos veranos en el pueblo donde no existía más preocupación que pasarlo bien con los amigos y la familia. Por si fuera poco, Primos cuenta con una terna de actores en estado de gracia encabezada por Raúl Arévalo que hacen de la película una experiencia para disfrutar en todos los sentidos.

Tambien la lluvia
La historia puede llegar a ser una disciplina fascinante, más aún si muchos de sus episodios vuelven a repetirse una y otra vez en el tiempo. La realizadora Icíar Bollaín parece sugerir que nada cambia, que los pobres y marginados continúan siendo los mismos siglos después al servicio de idénticos patrones, y lo hace a partir de la historia de un equipo de rodaje que pretende recrear la implacable conquista del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón en una Bolivia contemporánea inmersa en un conflicto por un recurso tan básico como el agua. La ficción deviene en realidad, como una gigantesca ironía que no entiende de progeso o civilización. El guión de Paul Laverty contribuye a dotar a la película de un sesgo ideológico incontestable, notablemente retratado por la cámara de Bollaín e interpretado por un elenco de grandes actores liderado por Luís Tosar. Una película tan necesaria como conmovedora.

Un Dios Salvaje


Este colosal baile de máscaras que es la sociedad occidental ofrece un inagotable material para la comedia absurda que la inspira. La dramaturga francesa Yasmina Reza ha sabido explotar esa mina a través de sus numerosas obras teatrales y Roman Polanski no ha querido perder la oportunidad de disfrutar de su ingenio trasladando Un Dios Salvaje a la gran pantalla con la inestimable ayuda de cuatro actores de la talla de Jodie Foster, Kate Winslet, Christph Waltz y John C. Reilly. Es cierto que la materia prima era una realidad, pero la maestría de Polanski en la administración del tiempo fílmico, la recreación de los espacios y la dirección de los intérpretes es digna de nuestra más rendida admiración. En esta película subyace una crítica mordaz de la hipocresía que mueve nuestras relaciones humanas y la mejor forma de retratarlo es a través de una historia que supura sarcasmo y mala leche.

José y Pilar
La talla de un intelectual como José Saramago puede resultar inalcanzable para el resto. No sólo por su obra literaria, merecedora de todos los elogios posibles, sino por el humanismo del que hizo gala a lo largo de toda su vida. La película documental del portugués Gonzalves Mendes consigue retratar parte de esa grandeza a partir de la narración amena de su cotidianeidad, de su forma de mirar la vida y de su relación con su mujer, Pilar del Río. Y lo hace con humor, sin graves discursos con más pose que sustancia, desde un enfoque cercano y entrañable, conmoviendo y suscitando a la vez la risa más liberadora. José y Pilar es un documento fílmico indispensable para la aproximación a un escritor que logró llegar a los corazones y conciencias de millones de personas sin más arma que la humildad, un hombre ejemplar que nunca caerá en el olvido.

Menciones Especiales
Por otro lado, no podría dejar de hacer referencia a otras películas de una calidad indudable que finalmente no han sido incluidas en la lista anterior pero que merecen ser reconocidas. Entre ellas cabe destacar, Cisne Negro,  Animal Kingdom, Criadas y Señoras, Más allá de la vida, Winter’s Bone, Chico y Rita, El niño de la bicicleta, Mientras Duermes y Maktub

Cosecha del 2010: Las 10 mejores películas del año

1. Toy Story 3
Una obra maestra animada por la fantasía y el espíritu de la infancia perdida. Toy Story 3 es la guinda perfecta a una saga ya inmortal en la historia del cine. No sólo dentro del género de animación o infantil, sino como una obra maestra del cine con mayúsculas, aquel de grandes iconos de carne y hueso, proyecciones ancestrales y absolutos genios de la dirección. Pixar lo ha logrado por méritos propios, con cariño enternecedor, mesura, diversión sana y originalidad sin límites. Por ello se ha colocado entre las películas mejor valoradas del año 2010 y, como no podía ser de otro modo, a la cabeza de nuestra lista anual de favoritas. 
Y es que, recordemos, el arte no está sujeto a clichés o géneros estandar. La prueba está en que el mejor cine de los últimos quince años ha estado confeccionado con efectos digitales  y una pasión irredenta por contar historias que entroncan con el espíritu del niño que todos llevamos dentro.


2. Origen
El sueño compartido de Chuang Tzu. Christopher Nolan actualiza el mundo onírico según las claves del cine comercial contemporáneo sin perder las evidentes pretensiones de autoría, exigiendo un mínimo de esfuerzo intelectual a un público masivo de multisalas. El resultado; Origen, una laberíntica fábula surrealista, apabullante visualmente, que nos conduce a los íntimos estados del subconsciente de un anti-héroe lastrado por el peso de los recuerdos y la ambición desmedida que suscitó su desgracia. 
Nolan reinventa el thriller, le añade suspense, romance y ciencia ficción, y luego lo agita para conformar un cóctel explosivo de calidad evidente. Se hablan de muchas referencias, desde Buñuel y Resnais hasta Hitchcock, pasando por la espectacularidad futurista de Matrix, sin embargo, parece que Nolan se basta y se sobra para elaborar un discurso cinematográfico más o menos coherente, poderoso y original que se erige como una de las películas más interesantes del año.

3. Shutter Island
 Esto es cine. Scorsese no especula con grandes ideas, ni reflexiona en tono grandilocuente acerca de la naturaleza humana, únicamente cuenta una historia, en la mayoría de las ocasiones inspirada en una novela, con todos los mecanismos que el arte cinematográfico le confiere. No escatima en efectos sonoros, encuadres aberrantes o movimientos imposibles; es puro cine.
Shutter Island te atrapa en una telaraña de misterio con final sorpresa que, afortunadamente, se aleja de la trama tramposa y efectista en la que muchas películas caen en una tendencia redundante en los últimos tiempos. Scorsese vuelve a sorprendernos, en esta ocasión con suspense y el mejor estilo de género. Un artesano del cine que no se esfuerza en ocultarlo. 
4. Buried
Una experiencia fílmica sin concesiones. Son necesarias dosis ingentes de osadía, coraje y escaso temor al fracaso para llevar a cabo uno de los experimentos fílmicos más estimulantes del año. Y el joven director español Rodrigo Cortés lo ha hecho con una maestría que ya quisieran para si legiones de experimentados realizadores con demasiado ego para reconocer el talento desmedido de las nuevas generaciones.
 Buried (Enterrado) es una apuesta radical por el cine de espectáculo bien confeccionado, a medio camino entre el consumo rápido del público de multisalas y el disfrute pausado de los más acérrimos amantes del cine. Y es que Rodrigo Cortés únicamente necesita a Ryan Reynolds , un ataúd (en realidad fueron siete para adaptarse a las diferentes necesidades de la trama), una fotografía sensacional en claroscuros de Eduard Grau y la inquietante música de Víctor Reyes para montar un apasionante experimento cinematográfico de 90 minutos de tensión constante.

5. Biutiful
La fonética de una vida desgarrada. Una de las cintas más incomprendidas del año. Las comparaciones entre Iñárritu y Arriaga son odiosas. Pero el viaje por el interior de un ser humano al borde del precipicio emocional no puede pasar desapercibido en nuestra lista. Javier Bardem se consagra como actor y nos regala uno de los mejores papeles de su carrera.

6. El Escritor
Las apariencias engañan. Roman Polanski arrasa en los Premios del Cine Europeo y lo hace con una película que emula el espíritu de las grandes películas de Alfred Hitchcock y el clásico suspense de la Historia del Cine. Gracias a El Escritor, hemos descubierto de nuevo al gran Ewan McGregor y a un desaparecido Pierce Brosnan.


7. La Red Social
 La definición del siglo XXI. Una de las películas mejor escritas del año y con una dirección formidable. Sin embargo, la trama no da más de sí y nos parece muy sospechoso que haya recibido tantas y tantas alabanzas. La historia es simple, está muy bien narrada y cuenta con buenas recreaciones, aunque sigamos sin soportar a Jesse Eisenberg.

8. El Americano
 
Cambio de rumbo. Gran ejercicio de estilo de su director, Anton Corbijn, y arriesgada apuesta de George Clooney quien protagoniza y produce la película. Pese a su nulo éxito entre el público, nosotros hemos decidido incluir esta cinta entre las mejores del año. Su intrigante pulso narrativo y la reconversión en la carrera como actor de Clooney bien merecen la pena.

9. The Lovely Bones
El onírico retrato del más allá. Peter Jackson no nos defrauda y ofrece al espectador una compleja historia en la que se mezclan, con enorme talento, una gran diversidad de géneros que matizan, ahondan o rebajan, según convenga, las fuertes emociones que le trama destapa y desarrolla a lo largo de la película. El asesinato de una joven vital y resplandeciente a manos de un retorcido asesino con apariencia de anodino vecino de al lado bien podría haberse convertido en un drama antológico sobre la lucha de unos padres desesperados por conocer la verdad, y esa sin duda es una de las vertientes que explota Lovely Bones, sin embargo Jackson va más allá y complementa la historia con fantasía, intriga e incluso humor.
Todo ello engarzado con un montaje prodigioso y una dirección francamente insuperable. Lovely Bones puede parecer a algunos algo remilgada o sencillamente desvirtuada, no obstante, lo que no se le puede negar es la pasmosa habilidad de Peter Jackson para engarzar la fantasía con la realidad, combinando planos, voces y lugares de forma continua, como una larga secuencia de dos horas de duración sin cortes aparentes.

10. El Concierto
Melodioso canto hilarante. La comedia europea está de enhorabuena. Más allá de los gags escatológicos que imperan en el cine estadounidense, los realizadores del continente han encontrado su fórmula en personajes tiernos, historias entrañables y un ritmo frenético que propicia la sonrisa constante antes que la carcajada espontánea. En la mente de todos están cintas como las recientes Bienvenidos al Norte o Buscando a Eric. Son películas con alma, dirigidas al corazón, aparentemente sin pretensiones aunque con un profundo poso de crítica. 
Todos estos son ingredientes que se aglutinan en la certera El Concierto, tercer largometraje del rumano Radu Mihaileanu afincando en Francia, tras las muy apreciables y divertidas El tren de la vida y Vete y vive. Emociones engarzadas en una hilarante trama de chistes políticos y situaciones absurdas hábilmente conducidas es lo que nos ofrece ahora Mihaileanu en una recomendable cinta para el entretenimiento de una tarde de invierno.

Cosecha del 2009; las 10 mejores películas del año

A principios de año, pocos son los cinéfilos que se abstienen de recapitular todo aquello que nos ha deparado el curso cinematográfico pasado. Nosotros no vamos a ser menos y a continuación os ofrecemos nuestra lista de las 10 mejores del año.

1. Gran Torino
Un año más, el maestro Eastwood nos rescata del tedio y la mediocridad general del mundo cinematográfico actual para brindarnos una joya llamada Gran Torino. En contra de sus propios propósitos, el incombustible director vuelve a enfrentarse a las cámaras en un papel hecho a su medida; un malencarado ex combatiente de Corea que acaba de perder a su mujer y presencia los profundos cambios que están aconteciendo en su barrio. Eastwood maneja el ritmo de la película, entre la distensión y el conflicto, con la maestría que confiere la experiencia. Su cine es sincero, emocional y directo; una pura experiencia cinematográfica sin concesiones. Ya rozó la perfección con Mystic River, Cartas desde Iwo Jima o El Intercambio, y ahora esperamos impacientemente su nuevo trabajo, Invictus, con el que posiblemente se confirme como uno de los mejores directores de cine del mundo.

2. Up
No es ninguna novedad que los estudios de animación de Pixar conciban éxito tras éxito de forma correlativa; Toy Story, Monstruos S.A, Ratatouille o Wall-e son sólo algunos ejemplos. No obstante, este año su nivel de calidad, tanto técnica como cinematográfica, se ha elevado hasta cotas que rozan la perfección. Up se erige como la cumbre de la animación actual principalmente porque ha sabido construir una historia de enorme belleza centrada en un nostálgico anciano que persigue los sueños que durante su vida se les escaparon como globos de helio. Su obertura muda de unos quince minutos de duración es, sin lugar a dudas, lo mejor que se ha visto este año en los cines. El señor Frederiksen ya ocupa un lugar en el corazón de todos nosotros.

3. Malditos Bastardos

Quentin Tarantino nos regala una de sus mejores películas y una de sus locuras más impactantes de los últimos años y la gran osadía de tener un libro de Historia en la mano y tirarlo al cubo de la basura. Sin ser pretencioso, Tarantino hace que la Segunda Guerra Mundial se convierta en una historia de venganza, amor, locura, drama, traiciones y humor.
De esta forma y junto a un reparto inigualable formado por Brad Pitt (en el papel del vengativo y carismático teniente Aldo Raine), la bella Mélanie Laurent, el genial nazi al cual todos los más sucios calificativos le vienen pequeños interpretado por un enorme Christoph Waltz, la inimitable Diane Kruger, el indefinido Daniel Brühl y los "bastardos", interpretados por Eli Roth, Gedeon Buckhard o Michael Fassbender, Quentin Tarantino ofrece una película que merece ser rescatada de vez en cuando para descubrir como un gran y consagrado director se puede permitir el lujo de no querer hacer una película histórica, sino hacer de la Historia un verdadero entretenimiento.

4. Revolutionary Road

Posiblemente conforman el triángulo perfecto para construir una buena película; San Mendes tras las cámaras y Leonardo DiCaprio y Kate Winslet dando vida a unos personajes desquiciados por una sociedad opresiva y falsamente feliz. El matrimonio que conforman ambos actores se debate en una lucha sin cuartel por hacer preponderar sus ideas sobre el otro, engullidos por la implacable vorágine de una cotidianeidad exasperante que retiene a uno e impulsa como un resorte al otro hacia un lugar tan soñado como abstracto. Mendes consigue captar con realismo la esencia misma del conflicto, desnuda a sus personajes ante la cámara y los lanza hacia un destino oscuro y trágico. Fue injustamente obviada en la pasada edición de los Oscar y por ello, desde aquí, la reivindicamos como de lo mejor del 2009.

5. El caso de Benjamin Button

A mi parecer, fue la gran perdedora de la pasada gala de los Oscar. Con 13 nominaciones, El Curioso Caso de Benjamin Button fue una de las películas más nominadas de la Historia y era la gran favorita. No obstante, una película británica, que aunque muy buena también así como respetable en todos sus aspectos, consiguió alzarse con 8 de los 10 premios a los que optaba. Así, David Fincher y todo su equipo se quedaron con dos palmos de narices al ver como iban escapándose 10 de sus 13 nominaciones.
El Curioso Caso de Benjamin Button es un manual de cómo hacer una gran película a partir de un libro de apenas una veintena de páginas acerca de una fantástica historia en la que un hombre rejuvenece a medida que va pasando el tiempo. Un maravilloso cuento sobre las ocasiones perdidas, el arte de aprovechar al máximo cada momento. Una mágica historia de amor, romance y una magistral obra de arte para todos aquellos que el año pasado nos quedamos con las ansias insatisfechas de verla en lo más alto de los Oscar.

6. Slumdog Millionaire

Precedida por la gloria, concretamente ocho Oscar incluyendo Mejor Película, la aventura india de un director tan inclasificable como Danny Boyle, Slumdog Millionaire fue una grata sorpresa por la originalidad de su propuesta y la vibrante narración de las peripecias de un falso héroe que, tras sufrir lo indecible, se gana a la chica y, además, consigue el premio del concurso. Con una banda sonora potente, una fotografía de gran belleza y una verdadera obra arquitectónica de montaje, la película de Boyle consigue entretener y emocionar a la vez lo que, hoy día, no es cosa fácil.

7. La cinta blanca
La Cinta Blanca es como su director: absorbente, mágica e impactante. Michael Haneke traza un maravilloso relato de la Alemania de principios del siglo XX, en una época en la que el miedo, el pánico y las guerras mundiales estaban en las puertas del viejo continente. Con una fotografía en blanco y negro que quita la respiración, Haneke comienza a dibujar el relato de las causas de los grandes miedos que han azotado al siglo pasado de una manera que jamás habíamos visto. Los jóvenes actores portadores de esa cinta blanca que tantas cosas simbolizan así como las historias que Haneke destapa en la película traen a la memoria una serie de recuerdos nada agradables sobre cómo comenzaron los grandes males de la Humanidad.
Con un guión en el que ocurren una serie de desgracias en un pequeño pueblo y la investigación que sigue el nuevo maestro que llega a la escuela, el gran director austriaco aprovecha la ocasión para darnos una lección magistral y presencial de Historia en imágenes que nadie debe perderse.

8. 500 días juntos

Cada año se cuela en nuestras carteleras un par de películas de corte independiente que consiguen conquistar al público a base de un guión conseguido y un tono amable. Al inicio de 500 days of Summer se nos advierte de que no se trata de una comedia en la que finalmente y tras superar todos los obstáculos prevalece el amor. Esta es una historia de cómo un chico se enamora de una chica y de cómo, meses después, la realidad muestra su lado más triste y llega la hora de la separación; el círculo se cierra y todo parece venirse abajo, pero siempre existe la posibilidad de que un nuevo círculo se abra. Marc Webb concibe en su debut una comedia original, de cierto tono melancólico, y con actores en estado de gracia, que nos provoca, al final, un esbozo de sonrisa de puro placer.


9. Buscando a Eric

Ken Loach siempre es bien recibido. Su cine social es hoy día un referente para todo el continente europeo, por el realismo poético con el que tiñe sus películas y por la tierna fragilidad de sus personajes. En esta ocasión, Loach nos sorprende con una comedia futbolística en torno a la figura de Eric Cantona, o más concretamente a cómo vive la pasión por el fútbol nuestro agobiado personaje; un Steve Evets completamente sensacional. No obstante, la cuestión social no es abandonada por la mera risa fácil y que es a partir de la acostumbrada crítica de Loach (la violencia a la que se ven sometidos, pasiva o activamente, los jóvenes británicos) cuando surge el verdadero componente cómico. No se la pierdan en versión original.

10. Enemigos Públicos

Una de las películas del año. Quizás pasó algo desapercibida o simplemente que la gente se sintió algo decepcionada puesto que se esperaba una película de acción al estilo Collateral o Heat. Pero sin embargo, y en lugar de todo eso, se encontraron con una película "soporífera, aburrida y tediosa".
Nada más alejado de la realidad. Es todo un manual de estilo del estilo de dirección de Michael Mann. No es una película de acción al uso con multitud de disparos, explosiones y escenas de sexo entre el protagonista y su joven y rubia partenaire. Sin embargo y gracias a la presencia de uno de los actores más importantes de los últimos años como es Johnny Depp acompañado del, por suerte, emergente Christian Bale así como la ganadora del Oscar y nueva diva del cine americano Marion Cotillard, la película consigue mantener un suspense nunca visto en este tipo del cine ya que Mann optó por hacer esta película en un estilo documental y cámara en mano que atraerá a más de uno.