[Crítica] A 20 pasos de la fama

La historia de la Música está llena de leyendas, con nombre y apellido, marcas de guitarra, conciertos ya impregnados en nuestra retina, discos que consagraron nuestra vida en un determinado momento y a los que volvemos cuando la nostalgia nos invade. Sin embargo, y aunque no sepamos sus nombres, detrás de aquellos forjadores de leyendas entre los que incluiremos a Ray Charles, Bruce Springsteen, Aretha Franklin o los Rolling Stones se encontraban una serie de voces a cual más importante a la hora de la concepción de los grandes temas de cada uno.
What I´d Say, Say a Little Pray For You o Gimme Shelter son sobradamente conocidos en cualquier círculo que, medianamente, tenga un interés por la música real, la de verdad, la que se interpretaba con instrumentos y no con máquinas electrónicas que solventan carencias y falsifican las melodías. Detrás de la voz de Mick Jagger en Gimme Shelter, hay una corista que heló la sangre a quien presenció aquel derroche vocal tal como lo cuenta el cantante en A 20 pasos de la fama.
Y es que la reciente ganadora del Oscar al Mejor Documental, dirigido por Morgan Neville, analiza la figura de todas aquellas cantantes que estuvieron a la sombra de las grandes estrellas. Estar detrás de Diana Ross, Donna Summer o Tina Turner convertía tus oportunidades de ser solista en más que una realidad. Sin embargo, muchas de ellas ni siquiera pasaban de grabar un solo disco y caer irremediablemente en el olvido.
Este documental, tensado de una manera sobresaliente, recordando momentos históricos y buceando entre los mares de los estudios de grabación, nos acerca a la realidad de aquellos coros, aquellas chicas ilusionadas por darles la réplica o doblar sus voces con las de auténticos maestros. A 20 pasos de la fama muestra también la realidad que, actualmente, viven aquellas personas, olvidados cargamentos de ilusión de los que ya sólo queda un par de pistas en algún CD de esos que consideramos joyas de nuestra colección privada. Aquellas voces son patrimonio de la humanidad y Morgan Neville nos devuelve a una época con plena añoranza de lo que realmente significaba la música.

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