[Crítica] Madre e hijo

Madre e hijo es una de las películas más crudas de la realidad actual. Desgranando las relaciones que se establecen entre diferentes clases sociales en un país que las siente con vehemencia en su cotidianeidad, el director Calin Peter Netzer dibuja esa doble realidad con un sostenido ejemplo de similitud documental y dureza narrativa. Todas las conversaciones que escuchamos a lo largo del metraje nos enemistan con cada personaje que aparece en pantalla. El planteamiento de cada actor sobresale en cuanto el tremendismo de la situación comienza a hacerse palpable.
La habilidad de su director también radica en saber cuándo termina el efecto de lo que está narrando. En un primer momento, estamos más pendientes del accidente que desata las acciones de la película pero, poco a poco y sabiamente, nos va introduciendo en un mundo que no nos es extraño. Las relaciones familiares, especialmente la de protección que se crea entre madre e hijo, nos ocupan sobremanera. Un vástago absolutamente oculto por el abrigo de su progenitora, quien hará todo lo que esté en su mano (legal o ilegal) para librar a su hijo de un terrible crimen.
Hay una relación de extrema dependencia entre uno y otro. En un caso será material, económica; en otro será puramente sentimental y sensible. El director sabe mostrar la debilidad de madre e hijo en el momento debido, no dejando nada al azar ni al albedrío del espectador que, paciente, contempla cada movimiento de un hecho irremediable.
Calin Peter Netzer, asistido por el guión de Razvan Radulescu (responsable de, entre otras, La muerte del señor Lazarescu) realiza una película nerviosa con el irredento pecado de querer introducir la cámara en el desarrollo de la rutina de los personajes abandonando la firmeza y librando una batalla con la gravedad en la que sale mal parado. Sus excesivos movimientos convierten la película en un experimento sobre la capacidad del espectador de tener la vista en movimiento más de cinco segundos seguidos. Estéticamente, y sin tener en cuenta este desafortunado aspecto, Madre e hijo es una interesante propuesta del siempre destacable cine rumano. Una dolorosa realidad, otras veces llevada al cine, pero que convierte su autenticidad en su mayor sello de identidad.

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