Mostrando entradas con la etiqueta William Holden. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta William Holden. Mostrar todas las entradas

[Retrospectiva David Lean] El puente sobre el río Kwai (1957)

6,5/10

Hablamos siempre de las películas que tratan el exacerbado patriotismo como muestras del chovinismo cinematográfico que ha pasado a la Historia del Cine. El último gran ejemplo lo observamos en Argo o Lincoln, presentes en la pasada ceremonia de los Oscars. Sin embargo, hoy nos vamos a ir más atrás en el tiempo. Nos desplazamos hasta el Hollywood dorado para admirar a uno de los más grandes realizadores de la cinematografía británica.
Si recordamos muchas de sus películas, obtenemos por lo menos cinco obras que consideramos en la memoria de cualquier cinéfilo y esenciales para entender el concepto de “superproducción”. El puente sobre el río Kwai, Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, La hija de Ryan y Pasaje a la India. Estas cinco películas resumen, pese a ser las últimas que realizó, la forma de entender el cine que tenía Lean. Algo grandilocuente, exagerado, tremendista y algo pretencioso.
Sin embargo, su manejo del montaje y de la fotografía nos ha legado secuencias que contamos entre las más maravillosas de la Historia del Cine. Aunque David Lean, en la primera de sus grandes películas, pecó de un exceso de patriotismo que nubla por completo la concepción teórica de la película. Con un reparto encabezado por William Holden y Alec Guinness, David Lean adaptó la obra de Pierre Boulé cambiando el final y otorgando otra moralidad y decisiones a personajes como el del coronel Nicholson, interpretado de manera sublime por el gran Alec Guinness. Por el contrario, no encontró el verdadero sitio en la narración de la obra para William Holden quien, hasta bien entrado el metraje, no comienza a encontrarle sentido a su personaje. Poco a poco, nos vamos convenciendo de la dimensión histórica de los hechos mientras asistimos a un final anunciado desde el primer minuto.
La película, pese a acentuar el patriotismo británico frente a la inherente barbarie japonesa, omite detalles de la obra de Boulle que hubiesen hecho entender aún más las diferencias culturales, sociales e históricas entre las diferentes nacionalidades. Temas como el racismo, acentuado en cualquier conflicto bélico, quedan omitidos o pasan casi desapercibidos con lo que la contextualización histórico-social de la película queda algo en entredicho.
Sin embargo, la majestuosidad con la que David Lean rodaba sus proyectos, esos largos planos en exteriores donde la naturaleza se fundía con la cámara para crear paisajes de una belleza extraordinaria merecen la pena conservarlos en el mueble de alta definición de nuestra videoteca particular. Es una de las grandes películas de David Lean, y aunque no sea su mejor muestra de cine, sin duda El puente sobre el río Kwai es una experiencia altamente disfrutable.

Clásicos de Autor; John Ford y su Misión de Audaces

Lo siento por La diligencia, Centauros del desierto o El hombre que mató a Liberty Valance. Considero Misión de audaces como una de las grandes películas del género de manera incontestable. Aquí no hay indios ni vaqueros. Sólo la inmensidad de los Estados Unidos, llevados al éxtasis del entretenimiento en un recorrido por la Guerra Civil americana.
Capitaneados por John Ford y dirigido por John Wayne y William Holden, este escuadrón de caballería del ejército de la Unión representa una de las tramas que siempre quise ver de niño cuando me decían que las películas del Oeste eran una maravilla. El derroche de talento y carisma que desbordan en la pantalla dos genios como Wayne y Holden es suficiente motivo para elevar a categoría de masterpiece esta genialidad del maestro Ford.
En una época en la que Estados Unidos estaba rasgada en dos, John Ford pone en su punto de mira una historia sobre un escuadrón de caballería cuyo coronel va a hacer cruzar hasta llegar a la boca del lobo, Baton Rouge, en poder del ejército de los Confederados. El Sur contra el Norte. Y en ese clima de crispación, Ford crea una obra llena de energía, desbordante de escenas antológicas y un ritmo endiabladamente entretenido.
John Wayne interpreta, con su habitual maestría en estos papeles, al férreo coronel de la Unión a quien ni una bala puede detener en su empeño de acabar con cuanto soldado confederado se le ponga por el camino. Acompañándolo está el siempre inimitable William Holden, interpretando a un médico militar que pronto hará chocar sus humanizadas ideas con el salvajismo patriótico de su coronel. Y por la trama circula una mujer que hará temblar los cimientos del escuadrón por su tendencia a simpatizar con los muchachos del Sur.
Un guión estruendoso en esplendor de un género que enamoró a generaciones de personas que disfrutaron con las magníficas aventuras que John Wayne y John Ford nos regalaron. La intensidad de todas las interpretaciones sumada al frenético ritmo de la trama son motivos suficientes para detenerse ante esta producción que en la época fue despreciada por la crítica por ensalzamiento de la guerra cuando lo cierto es que se desprende un asco y una repulsión por todo lo que tiene que ver con lo bélico.
Si desea pasar dos horas entretenidas con el mejor cine del western, no debe perderse esta obra maestra que merece la pena rescatar como una de las mejores piezas del género. Con dos actores inolvidables que conocen al dedillo cómo desenvolverse en cualquier papel y que harán que la función sea totalmente deseable e incluso repetible.