Las 20 mejores escenas de la historia del cine, según Jesús Benabat (I)

Tras el acertado arranque de mi compañero Antonio Sánchez en esta nueva sección, que auguro nos traerá multitud de recuerdos a nuestra mentes cinéfilas, llega mi turno y con él la difícil tarea de seleccionar apenas un puñado de momentos inolvidables, escenas que nos emocionaron hasta la lágrima viva o hiceron reir sin remisión, sabiendo de antemano la imposibilidad de hacer justicia a cada una de las películas con las que hemos disfrutado. No obstante, el intento es encomiable y con tal disposición me uno a nuestro catálogo particular de momentos cinéfilos, sin órdenes de preferencia o alusión a obras canónicas, con esta primera entrega. ¡Que vuestra memoria disfrute!

1. Lost in Traslation (2003). Cómo olvidar esa última escena de la película de Sofia Coppola en la que esos dos improbables amantes, un cínico y hastiado Bill Murray y una Scarlett Johansson desorientada en la megalópolis japonesa, ponen fin a su peculiar historia de amor, perdiéndose en la multitud con un beso sincero y pasional. Y por fin, un susurro al oído imperceptible para el espectador, un gesto tierno, un adiós para siempre... ¿o no? Para ver la escena pulse aquí.





2.Ladrón de Bicicletas
(1948). Una de las obras magnas del neorrealismo italiano y dirigida por el maestro Vittorio De Sica, esta película narra sin concesiones la trágica historia de un hombre que, desprovisto de bicicleta, no puede encontrar trabajo para sacar adelante a su familia. En un intento desesperado decide robar una, pero es descubierto y sometido al escarnio público delante de su hijo, que se debate entre la gente asustado y confuso por la acción de su padre. La firme decisión de De Sica de contar con actores amateurs dota a la película de una veracidad que pocos han coseguido en la historia del cine. Esa mirada sobrecogida y culpable del padre debería ser declarada patrimonio fílmico mundial. Descúbrela aquí.



3. Eduardo Manostijeras (1990).
Probablemente la mejor película de Tim Burton. Son muchas las escenas que componen una historia tierna acerca del hecho de ser diferente y sentirse excluido por ello. Personalmente, elijo dos; la primera de ellas corresponde al abrazo entre Winona Rider y Eduardo (pulse aquí), y la segunda a ese hermoso baile de la joven bajo la improbable nieve que cae de las figuras de hielo que modela Eduardo (Johnny Depp) y acompañada por la onírica banda sonora del gran Danny Elfman. Para disfrutar de él pinche aquí.





4. Moulin Rou
ge (2001). Para un servidor, el colorista y desenfrenado proyecto de Baz Luhrmann se erige como el mejor musical de todos los tiempos. Para este catálogo de escenas inolvidables voy a seleccionar el número del tango de Roxanne, interpretado por el argentino narcoléptico, que se solapa con el desgarrado canto de desesperanza del enamoradizo Ewan McGregor. Música potente, coreografías de infarto y una impronta romántica de las de antes. No se lo pierdan, pinche aquí.



5. Con faldas
y a lo loco (1959). Libro de estilo de la comedia bien hecha por antonomasia de uno de los grandes directores de la historia del cine, Billy Wilder. Jamás podremos olvidar a esa dupla mutante de actores, Tony Curtis y Jack Lemmon, en su cortejo a la exhuberante Marilyn Monroe. Y es que esa mujer bien justificaba el travestismo. En mi selección, incluyo la escena final, una de las más apreciadas, en la un zalamero anciano le tiraba los tejos a Lemmon vestido de mujer. Al fin y al cabo, nadie es perfecto. Véala aquí.





6. Million Dollar Baby (2004).
En esta lista no podía faltar uno de mis directores de cabecera, ese hombre duro que se desnuda y saber desnudar emocionalmente delante de la cámara, Clint Eastwood. En esta película, una más en la serie de grandes obras con las que cada año nos hace disfrutar, nos cuenta la historia de una boxeadora que queda parapléjica tras un combate, para la desesperación de su malhumorado aunque tierno entrenador. Jamás podré olvidar la charla a oscuras que este mantiene con Morgan Freeman, un boxeador fracasado, en las dependencias del gimnasio. Filosofía de vida. Pulse aquí.



7. Magnolia (1999). El comienzo de esta película demasiado larga de Paul Thomas Anderson, es para enmarcar. Unos diez minutos de historias increíbles con un único hilo conductor; el azar. Para ello, todos los recursos están permitidos; marcas sobreimpresas, blanco y nego, cámara lenta o congelación de la imágen. Frenetismo e inventiva en estado puro. Pulsi aquí.





8. Pulp Fiction (1994). Que los algunos diálogos de Tarantino rozan la genialidad no es una novedad, fíjense sino en el comienzo de Malditos Bastardos, sin embargo la apertura de este clásico es una maravilla. Tim Roth y Rosanna Arquette discutiendo hasta que, finalmente, sellan con un beso lo que sería el comienzo de un atraco en un restaurante de carretera, en el que más "tarde" se encontrarían a una pareja difícil de amedrentar. Compruebe de lo que hablo en el siguiente enlace.





9. Love Actually (2003). Nos ponemos románticos, efectivamente, pero es que no puedo evitar sentir cómo mi ánimo crece de forma exponencial cuando veo esta película de historias de amor cruzadas y aderezadas por un humor delicioso, como del que hace gala un inefable Primer Ministro Hugh Grant en su baile de la victoria. O esa carrera hacia el primer beso del joven bateria. O la pasión refrenada de un buen amigo. O el rockero más políticamente incorrecto de la década. No obstante, me quedo con esa historia de amor que rompe las barreras idiomáticas protagonizada por Colin Firth, quien finalmente consigue a la chica en un final apoteósico. La banda sonora, excepcional. Véa la escena final aqui.



10. Mad Men (2007). Mi compañero Antonio Sánchez introdujo inteligentemente una serie de televisión en este catálogo y no puedo más que secundar la idea con otra muestra del buen nivel de la HBO. La secuencia que he seleccionado corresponde al final de la primera temporada, en el que Don Draper escenifica la nostalgia que lo atormenta con un carusél de fotografía íntimas que llega tanto al corazón de los presentes en la reunión como al nuestro. Qué calidad, estilo y profundidad en la televisión. Pulse aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario